OTRO, Somos el río, en el Primer Festival de Videopoesía de la UNGS

Proyección de videopoemas seleccionados en el 1er. Festival de Videopoesia UNGS. Obras de artistas provenientes de Canada, Francia, España, Italia, Brasil, Colombia, Chile, Uruguay, Argentina. — con Juan Miceli, Paula Pellejero, Clemente Padin, Anabella Speziale, Angela Caporaso, El Taller de Zenon, Daniel Romano, Debora Daich, Laura Spedale, Gabriel Martin, Tom Konyves, Ángel Jara, Tulio Restrepo, Lilian Gutierrez, Gabi Alonso y Lauu Carolina en Multiespacio Cultural UNGS.

Desembarco. Nueva York. 2016.

Carambia, Escudero, Portela, Romano, Ruiz.

 

“The future already exists” –The Garden of Forking Paths, Jorge Luis Borges


The May Revolution of 1810 led to a change of mindset for the people of Argentina and had its sequel six years later with the act of Independence. 2016 marks the Bicentenary of that act, which began the construction of a national identity.

Eduardo Schiaffino, argentine painter, founded the Encouragement of Fine Arts Society in 1876, which would later become the National Academy of Arts. He was also the creator of the National Museum of Fine Arts and was its director until 1910. But above all, he was the first cultural thinker of Argentina and proof of that was the endless debate he kept, through critical columns in the afternoon newspapers, with the then Spanish artist and critic A. Zul of Prussia.

While Schiaffino maintained that a policy that encourages the consolidation of an art identity was necessary, his Spanish colleague pointed out that art was what was happening in Europe. This led to a duel in December of 1891.

The press declared: “There will be art and art criticism in Buenos Aires when grapes fall from the sky. It’d be good if this case would not create impersonators. Painters shouldn’t take out blood with their brushes.”

Two hundred years have passed since this forming of a nation and its artistic identity has had spasmodical references. Some achieved fame and recognition, but there’s still a long way to go in the consolidation of an identity. Today, the main characters of the artistic field question through their works the construction of that identity.

Desembarco, intentionally diverse in disciplines, styles and academic backgrounds, presents personal stories so unique and different as each human being actually is.

Adriana Carambia works with the fragility of the support and challenges that so human and material difficulty in her work. Micaela Escudero, calls for the construction of a reality that combines the improvement and repair of the individual memory. Coincidentally, Cristina Portela works with the traumatic memories that devastate and invade the present. Daniel Romano rescues a cultural phenomenon that transverses us as a society beyond religious beliefs and his installation becomes a space for dialogue, prayer, meditation and reminiscence. Beatriz Ruiz is guided by the accidents presented by the paper and its texture achieved with fire.

We found similarities in the concerns of the Argentine artists, in the personal pursuits that are reflected in their works appealing to the media that in each case feels more like their own language. That makes them unique. That makes them one.

Desembarco is Argentina and the future that Schiaffino tirelessly built that now exists. This is contemplated in each of the works of the artists who work building their identity.

Adriana Carambia works with the fragility of the support and challenges that so human and material difficulty in her work. Micaela Escudero, calls for the construction of a reality that combines the improvement and repair of the individual memory. Coincidentally, Cristina Portela works with the traumatic memories that devastate and invade the present. Daniel Romano rescues a cultural phenomenon that transverses us as a society beyond religious beliefs and his installation becomes a space for dialogue, prayer, meditation and reminiscence. Beatriz Ruiz works her paper landscapes with fire evoking memories and visible and invisible scenes. We found similarities in the concerns of the Argentine artists, in the personal pursuits that are reflected in their works appealing to the media that in each case feels more like their own language. That makes them unique. That makes them one. –

Curator, Cecilia Medina

 

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HUNT. En julio en Nueva York.

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Estaré presentando HUNT, una serie de pinturas, en Nueva York.
Ampliaré en breve. #art #arte #nuevayork #newyork

ALTAR / La fe, el arte, el altar y la instalación, por Julio Sanchez.

El altar de la ruta es como la punta de un iceberg. Arriba, en la superficie se ve apenas un noveno de lo que hay abajo. Lo que hay abajo no está enterrado sino que está constituido por las decenas de preguntas que se hace Daniel Romano (y todos los que alguna vez fuimos atraídos por ese imán mágico): ¿qué mueve a las personas a inaugurar un espacio propio de oración?, ¿por qué en las rutas?, ¿qué piden?, ¿qué agradecen? , ¿por qué la devoción a tal o cual santo?, ¿cómo se inicia la devoción?, ¿cómo se mantiene?. Todas estos interrogantes parecen las de un profano, seguramente quien eligió un lugar al costado de la ruta, levantó ladrillo por ladrillo aquella pequeña capilla, la pintó de rojo y emplazó una estatuilla del Gauchito Gil tiene todas las respuestas. La fe parece haberse divorciado del hombre urbano, más afecto a la razón que al corazón. O quizá haya llegado el momento histórico en que los pequeños altares de ruta, que cada vez son más, que cada vez adoptan más y nuevas figuras sagradas, empiecen a roer la corteza dura de la razón. El fenómeno es muy, muy viejo y eclosionó en la Edad Media, en aquellos lugares donde ocurrió el milagro, donde se encontró una reliquia, o donde simplemente apareció un ser superior capaz de curar, restaurar o vencer las fuerzas negativas. El suceso extraordinario marca el territorio sagrado, todo alrededor de él se transforma, la primera vela que se enciende para honrar al santo inicia una secuencia infinita que parece nunca acabarse, en este mismo momento un devoto está encendiendo un fósforo para iluminar una imagen.

Que las imágenes salgan del espacio sagrado de una iglesia no es un dato menor. La fe dogmatizada, aquella de los preceptos rígidos, fue mermando, tal como lo dice el Tao, lo rígido muere, lo blando permanece. En realidad uno puede pensar que la fe no muere sino que se transforma, se sale de los espacios “autorizados” y se filtran en los espacio cotidianos, en un rincón urbano, al costado de la ruta, en algún lugar insípido que por obra de quien sabe que potencia, se transmuta en un centro de atracción y hasta de peregrinación. Los que frecuentamos museos, galerías y centros culturales, los que conocemos el término “instalación”, muchas veces nos vimos tentados de considerar esos altares multiformes como verdaderas expresiones artísticas; el despliegue de objetos, colores y olores, bien podría recrearse en algún taller de artista. Daniel Romano aprovecha este creatividad para ubicar su propio altar en un territorio ambiguo entre la fe y el arte. Su propio altar está acompañado por más de un centenar de fotografías de otros altares, donde se pueden ver los rostros mudos de San Expedito, la Difunta Correa, San Lamuerte, la Virgen de Fátima, la Virgen Desatanudos, Ceferino Namuncurá, Pancho Sierra y el Gauchito Gil entre otros tantos, una galería de santos viejos y jóvenes, clásicos y de moda. Ellos no están solos, además de las velas omnipresentes hay ofrendas, de procedencias tan variadas que desafían a la imaginación más audaz, todo esto está testimoniado en un trabajo de antropólogo-sociólogo-artista que ha demandado varios meses de viajes, observación y registro.
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A tono con la época, Daniel Romano rescata un fenómeno social cada vez más fuerte, la vigencia de la fe popular, su transformación constante, y sobre todo el uso de un lenguaje expresivo que a todas luces parece compartir con el arte contemporáneo.

Julio Sánchez
Licenciado en Historia del Arte U.B.A. y
Master en Gestión Cultural