HUNT. Juego de Superficies.


HUNT Daniel Romano paintings
HUNT Daniel Romano paintings

HUNT
DANIEL ROMANO
paintings

Inauguración: 1 de Julio de 2015
Horario: 18.00 a 20.00 hs.
Cierre: 31 de Julio
Dirección: CONSULATE GENERAL OF ARGENTINA IN NEW YORK, 12 West 56 Street , New York
Telefono: (1) 212 – 603-0400 – Fax (1) 212 – 541-774
Horario: Lunes a Viernes de 11 a 17 hs.

HUNT. Juego de Superficies.

Texto Curatorial, por Federico Baeza.

Las máscaras son expresiones fijas y ecos admirables de sentimientos, a un tiempo fieles, discretas y superlativas. Los seres vivientes, en contacto con el aire, deben cubrirse de una cutícula, y no se puede reprochar a las cutículas que no sean corazones. No obstante, hay ciertos filósofos que parecen guardar rencor a las imágenes por no ser cosas, y a las palabras por no ser sentimientos. Las palabras y las imágenes son como caparazones: partes integrantes de la naturaleza en igual medida que las sustancias que recubren, se dirigen más directamente a los ojos y están más abiertas a la observación.

George Santaya, Soliloquies in England and Later Soliloquies, 1922.

Las figuras emergen débilmente de la bruma, una blancura apenas coloreada pero tan espesa que sólo permite reconocer la presencia de cuerpos sutilmente recortados sobre un fondo sin horizontes ni accidentes aparentes. Contornos sugeridos, líneas y tonos elusivos. En la densa atmósfera nos interpela la presencia frontal y simétrica de unas cabezas de ciervo que se yuxtaponen a estas anatomías humanas vagamente esbozadas.

El rictus de estas cabezas señala una amenaza inminente, algo las acecha. Como en los documentales de la televisión sobre la vida natural en densos bosques, áridas estepas o verdes llanuras, el rostro del ciervo parece detenido en ese momento en el que ha detectado a su cazador. Su cabeza gira violentamente, las orejas alzadas apuntan en dirección al peligro, sus ojos diminutos, oscuros, inexpresivos, nos intuyen. En la superficie de la pintura, en esta claridad vespertina suspendida en el tiempo, los ojos de los ciervos son hendiduras, muescas de colores con poca saturación.

En la sala que ahora usted está recorriendo las figuras parecen buscarse entre ellas, observarse, recelarse, ponerse en guardia. Solitarias, o en pareja, se devuelven la mirada recíprocamente. Podría pensarse que el rostro del ciervo es una máscara, también que la imaginación de un cazador ha impreso esa máscara de ciervo como un código sobre aquello que considera su presa.

A finales de la década del 50 Erving Goffman recuerda que el significado original de la palabra persona es máscara. El padre de la microsociología sacó mucha utilidad de este origen etimológico: en las pequeñas escenas de nuestras relaciones, en nuestros deseos, en nuestros objetivos de caza, construimos roles, mascaradas, juegos de superficies en los que intentamos descifrar el enigma que el otro representa y, simultáneamente, nos damos una imagen de nosotros mismos.

En la claridad de la superficie pictórica que usted ahora observa, los contornos del cazador no se hacen presentes. Tal vez su territorio no se encuentre fijo, este depredador puede ser un lugar flotante, una suerte de niebla que impregna todo el espacio de la sala. Un cazador difuminado en el ambiente. Estos mismos cuerpos pueden ser al mismo tiempo depredadores y presas al mirarse alternativamente, se trata de un juego de reflejos y transparencias, un terreno de escarceos, entre acciones y previsiones, adelantos y retrocesos.

En la serie HUNT Daniel Romano vuelve a preguntarse por un escenario que hace tiempo lo desvela: el perímetro de nuestras relaciones interpersonales, los hilos invisibles que coordinan cálculos y tácticas en el sinuoso perímetro de nuestros vínculos más próximos. En estas políticas de lo personal existen juegos de superficies, espejos en los que propios y ajenos conjuran un perfil de sí mismos. Máscaras, pieles, cutículas, expresiones fijas y ecos admirables de sentimientos. En la imagen, en la pintura, se conjuga el deseo. No se puede reprochar a las cutículas que no sean corazones.

Federico Baeza, curador.

(Buenos Aires, Argentina, 1978) es investigador, docente y curador especializado en arte contemporáneo. Es licenciado en Artes y doctor en Historia y Teoría de las Artes en la Facultad de Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es becario postdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones (CONICET), ha obtenido anteriormente becas doctorales otorgadas por la UBA y el CONICET desde 2010. Más recientemente, se desempeña en el campo de la curaduría desarrollando exhibiciones y actividades en el país. Obtuvo el Primer Premio en el Programa Jóvenes Curadores en la edición de arteBA 2014 y el Primer Premio del Concurso Curadores 10° Aniversario Macro 2014. Actualmente es director de Extensión Universitaria, profesor adjunto de grado y posgrado en el Área de Crítica de las Artes de la Universidad Naciona de las Artes (UNA). Es coautor de libros sobre artes escénicas y visuales, publica artículos sobre arte contemporáneo en revistas especializadas, escribe en catálogos de artistas y participa en congresos y otros encuentros nacionales e internacionales regularmente desde hace más de una década.

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