ALTAR / La fe, el arte, el altar y la instalación, por Julio Sanchez.

diciembre 14, 2012 § Dejar un comentario

El altar de la ruta es como la punta de un iceberg. Arriba, en la superficie se ve apenas un noveno de lo que hay abajo. Lo que hay abajo no está enterrado sino que está constituido por las decenas de preguntas que se hace Daniel Romano (y todos los que alguna vez fuimos atraídos por ese imán mágico): ¿qué mueve a las personas a inaugurar un espacio propio de oración?, ¿por qué en las rutas?, ¿qué piden?, ¿qué agradecen? , ¿por qué la devoción a tal o cual santo?, ¿cómo se inicia la devoción?, ¿cómo se mantiene?. Todas estos interrogantes parecen las de un profano, seguramente quien eligió un lugar al costado de la ruta, levantó ladrillo por ladrillo aquella pequeña capilla, la pintó de rojo y emplazó una estatuilla del Gauchito Gil tiene todas las respuestas. La fe parece haberse divorciado del hombre urbano, más afecto a la razón que al corazón. O quizá haya llegado el momento histórico en que los pequeños altares de ruta, que cada vez son más, que cada vez adoptan más y nuevas figuras sagradas, empiecen a roer la corteza dura de la razón. El fenómeno es muy, muy viejo y eclosionó en la Edad Media, en aquellos lugares donde ocurrió el milagro, donde se encontró una reliquia, o donde simplemente apareció un ser superior capaz de curar, restaurar o vencer las fuerzas negativas. El suceso extraordinario marca el territorio sagrado, todo alrededor de él se transforma, la primera vela que se enciende para honrar al santo inicia una secuencia infinita que parece nunca acabarse, en este mismo momento un devoto está encendiendo un fósforo para iluminar una imagen.

Que las imágenes salgan del espacio sagrado de una iglesia no es un dato menor. La fe dogmatizada, aquella de los preceptos rígidos, fue mermando, tal como lo dice el Tao, lo rígido muere, lo blando permanece. En realidad uno puede pensar que la fe no muere sino que se transforma, se sale de los espacios “autorizados” y se filtran en los espacio cotidianos, en un rincón urbano, al costado de la ruta, en algún lugar insípido que por obra de quien sabe que potencia, se transmuta en un centro de atracción y hasta de peregrinación. Los que frecuentamos museos, galerías y centros culturales, los que conocemos el término “instalación”, muchas veces nos vimos tentados de considerar esos altares multiformes como verdaderas expresiones artísticas; el despliegue de objetos, colores y olores, bien podría recrearse en algún taller de artista. Daniel Romano aprovecha este creatividad para ubicar su propio altar en un territorio ambiguo entre la fe y el arte. Su propio altar está acompañado por más de un centenar de fotografías de otros altares, donde se pueden ver los rostros mudos de San Expedito, la Difunta Correa, San Lamuerte, la Virgen de Fátima, la Virgen Desatanudos, Ceferino Namuncurá, Pancho Sierra y el Gauchito Gil entre otros tantos, una galería de santos viejos y jóvenes, clásicos y de moda. Ellos no están solos, además de las velas omnipresentes hay ofrendas, de procedencias tan variadas que desafían a la imaginación más audaz, todo esto está testimoniado en un trabajo de antropólogo-sociólogo-artista que ha demandado varios meses de viajes, observación y registro.
ALTAR 01

ALTAR 02

ALTAR 03

ALTAR 04

ALTAR 05

ALTAR 06
A tono con la época, Daniel Romano rescata un fenómeno social cada vez más fuerte, la vigencia de la fe popular, su transformación constante, y sobre todo el uso de un lenguaje expresivo que a todas luces parece compartir con el arte contemporáneo.

Julio Sánchez
Licenciado en Historia del Arte U.B.A. y
Master en Gestión Cultural

PAR, video de presentación en Buenos Aires Photo

octubre 30, 2012 § Dejar un comentario

http://www.buenosairesphoto.com

Video de presentación de mi libro PAR, en Buenos Aires Photo.

AUDITORIO FUNDACION DELOITTE
Coordinación académica: Rodrigo Alonso

El programa del auditorio de este año está articulado sobre tres tipos de actividades: una conferencia magistral a cargo del fotógrafo catalán Joan Fontcuberta, mesas de discusión, y presentaciones de libros. Cada una nos permite aproximarnos a diferentes aspectos de la fotografía contemporánea, desde su historia a su producción actual, desde su enseñanza a sus espacios de circulación. Prestigiosos especialistas, gestores y artistas aportan sus reflexiones y conocimientos a este ámbito que desde sus inicios es uno de los ejes centrales de la feria.

……………………………………………………..

PROGRAMA

Viernes 26 de octubre

17.30 — 19 horas Presentación de libros de la colección Fotógrafos Argentinos de Editorial Dilan.

19 — 20.30 horas Conferencia magistral a cargo de Joan Fontcuberta.

Sábado 27 de octubre

17.30 — 19 horas Presentación de libros de la Editorial Larivière: Sara Facio, de Sara Facio; Ananké Asseff. Obra 1999-2012, de Ananké Asseff; y Ecos del interior, de Martín Weber.

19 — 20.30 horas Mesa de discusión: Historias, colecciones y archivos, con la presencia de Ataúlfo Pérez Aznar, Facundo de Zuviría y Roberto Guidotti.

Domingo 28 de octubre

17.30 — 19 horas Presentación de libros autogestionados: Fotografías de Teatro Abierto, de Julie Weisz; Summertime, de Leandro Piñeiro; Santa Fe Litoral, de Lena Szankay; y Par, de Daniel Romano.

19 — 20.30 horas Mesa de discusión: La enseñanza de la fotografía: arte, oficio y creatividad, con la presencia de Juan Travnik, Eduardo Gil y Alberto Goldenstein.

Afirmación de la ausencia

septiembre 29, 2012 § Dejar un comentario

Afirmación de la ausencia
Francisco Roldán
Rosario, año 2012

´cuando un discurso es de tal modo arrastrado por su propia fuerza en la deriva de lo inactual, deportado fuera de toda gregariedad, no le queda más que ser el lugar, por exiguo que sea, de una afirmación…´
Roland Barthes

El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información no ha hecho más que profundizar una brecha ya existente antes de su sigiloso advenimiento. Luego de un apagón financiero y dos grandes guerras mundiales, la exaltada racionalidad del funcionalismo modernista y su certeza en torno a un progreso indefinido, ilimitado, fue cediendo paso a paso frente a una nueva escansión fundante, hasta colapsar, hasta diseminar el derrumbe desde sus bordes más alejados hacia el centro mismo de la escena.

Esa nueva instancia, a la cual filósofos y estudiosos de las ciencias sociales dieron en llamar ´posmodernidad´, ha venido desarrollándose incansablemente bajo el sol de los nuevos acontecimientos (políticos, económicos y sociales) y el rigor de otras apariencias o inestabilidades (financieras).

En el terreno de las artes, este laboreo ha dejado de asumir gradualmente un rol de legitimación del discurso central (probablemente en manos del ´museo´) y de algunas de sus satelizaciones (la crítica ´obediente´) para dar lugar a zonas o espacios de relativa autonomía. En dichas zonas, las producciones que antes trasuntaban en la órbita de las periferias hoy tienen la chance de trabajar sobre si mismas o en torno a construcciones similares (aquellas que comparten ciertas porciones de un mismo imaginario) generando de esa manera un protagonismo radical producto de una actividad que bien podríamos denominar ´autorreferencial´, claramente categorizada por Gianni Vattimo en uno de sus textos más relevantes y emblemáticos acerca del posmodernismo1. Desde este punto de vista, para las formas productivas devotas de la posmodernidad resulta imposible no transparentar al menos parte de dichos mecanismos autorreferenciales, a través de los cuales buscamos develar o más bien exponer, inevitablemente, un entramado lógico como una suerte de racionalidad a partir de la cual continuar exponiendo el mundo.
Pero en términos de esto que consignamos: qué significa ´exponer´ el mundo hoy…? Sin lugar a dudas, este interrogante configura una manera de plantearnos otra nueva inestabilidad: la de la fragmentariedad tanto de los procesos productivos como de sus convergencias. Tal como lo señalamos anteriormente, la matriz posmoderna dinamiza la alternancia de los centros y las periferias entre si, calcando increíblemente a una de las más recordadas sentencias inscritas en el Libro de los veinticuatro filósofos: ´Dios es una esfera infinita cuyo centro se halla en todas partes y su circunferencia en ninguna´2.

A partir de esta nueva disposición de fuerzas (fragmentariedad y alternancia de centro/periferia) las improntas revisionistas que otrora validaban retrospectivamente un género literario o pictórico, dan lugar a una combinatoria que en muchos casos puede presentarse como realmente vertiginosa o, como lo señalaba Giles Deleuze a propósito de la construcción del espacio en el cine de Bresson, un blend logrado a partir de ´pequeños fragmentos desconectados, pequeños trozos en los que la conexión no está predeterminada´3. Contextualizando dicha analogía, podemos afirmar que una de las tematizaciones importantes que se dan en base a esa construcción fragmentaria y periférica es la del retrato, que en sus orígenes comenzó operando como ´genero de culto´, absolutamente central, para luego ir experimentando una gradual dispersión que lo puso a las puertas de etiquetarlo como ´genero menor´. De esta manera, producir retratos en pleno siglo XXI, en el seno de una sociedad hiperconectada y sobreinformada, pero atravesada por fenomenales crisis políticas y económicas de escala global, resulta antes que nada un gesto capaz de inscribir, ideológicamente hablando, una marca de productividad, un trayecto cuyo rastro vital descorre el velo sumiso que se templa sigilosamente entre los bordes y su centro.

La serie de retratos de Daniel Romano no cesa de inscribirse en ese espacio de alternancias, afirmaciones y -porqué no- pequeños desplazamientos, aliteraciones. Tratándose de producción de retratos, resulta ineludible tomar cuenta de ciertos elementos que hacen a su dimensionamiento como relato. Así, los retratos entendidos en si mismos como enunciados (o relatos) dotados incluso de las instancias de enunciación y enunciado, son capaces de construir un discurso a través del flujo y reflujo de sus figuras/ personajes en interacción con la mirada ´ausente´ del artista o el espectador.

Los personajes de los retratos de Daniel buscan sobreponerse a una especie de
opalescencia de la mirada (la propia, la suya, la nuestra) que bien podría entenderse como la instalación de la ´ausencia´ en tanto valor relacional.
En ´hombre sentado´ (D.R. hombre sentado. 2006. Ver imagen) por ejemplo, la figura asume poco menos que una posición provocadora, relajada, distendida, dispuesta casi a lo ancho del cuadro en una abierta configuración gestual que traduce una instancia de interpelación: la mirada fija, la cabeza levemente inclinada hacia nuestra derecha, la camisa blanca entreabierta y arremangada, en tanto que la mano derecha, de palmas abiertas, nos embarca en un clarísimo mensaje que decodifica ´receptividad´: es la mano, quizás el cuerpo entero, quien recoge expresamente el tamaño de aquello que la mirada retiene o fija como ausencia huidiza, demanda, demora.

hombre sentado acrilico daniel romano
daniel romano, hombre sentado. 2006.-

´El otro se encuentra en estado de perpetua partida´, señala Roland Barthes en su recordado Fragmentos de un discurso amoroso4, a propósito de la figura de la ausencia. En los retratos de Daniel Romano, esa ausencia es producto del tráfico formal que señalábamos antes, donde la disposición de las figuras, la impronta de los gestos y la ecuación general de la composición construyen, ´especularmente´, una suerte de mirada fuera del cuadro, pero tematizada en el cuadro.
La temática de Daniel se encuentra bien diferenciada de producciones que hacen centro en la soledad existencial, tal como puede verse quizás en Hernán Bas. Allí, la soledad, la ausencia, es más bien el producto de una elección que asoma por fuera del hecho artístico, de la mano del autor, el anecdotario del espectador o de la crítica misma, antes que una consecuencia estrictamente formal.
En ´sin título´ (D.R. sin título. 2006. Ver imagen) la relación que bosquejamos alcanza un grado más de complejización, ya que formalmente podemos encontrar una clave más que interesante, que hace a la puesta en contexto de la figura de mujer que anda (o desanda…?) un camino.


daniel romano, sin titulo. 2006.-

La ausencia, en tanto figura relacional, no puede desplegarse sino a partir de quien permanece en la espera. Hay en ello una suerte de ley, de necesaria puesta en escena que hace a la fructífera confluencia/ disfluencia de esta dupla imperfecta, ya que quien se ausenta lo hace de algo o de alguien que casi siempre permanece en su sitio, en su damero, en su insólito lugar de alternancia.
´Sin título´ nos despliega exactamente eso: escenifica a quien parte y quien reside, a quienes enuncian (el artista) y quienes son enunciados (los personajes) rumbo a una trama narrativa tan rica como inesperada, ya que la continuidad y la resolución de la historia permanecen de momento en un estado performativo, es decir, con final abierto.

Otra de las producciones sintomáticas de Daniel Romano, ´esperando turno´ (D.R. esperando turno. 2007. Ver imagen) trabaja otro registro de la ausencia: el de la confrontación de la ausencia, el de la ausencia en presencia. Más allá de cualquier referencia más o menos velada a las producciones de David Hockney, Edward Hopper o bien al celebrado Grant Wood (el de ´american gothic´)5, el trabajo de Romano busca colmar la combinatoria de posibilidades arrancando en este caso desde la disposición de sus personajes, quienes se presentan en una especia de ´grado cero de la gestualidad´: ninguna expresión, ninguna movilidad u oscilación; nada que permita suponer siquiera alguna mínima intención de exteriorizar un sentimiento, ningún cruce, ningún relevo… nada, excepto ese toque languidecente de desrealidad que todo lo puede.

En este caso, vemos que los personajes mismos reacondicionan las categorizaciones sobre las que veníamos trabajando anteriormente, migrando de aquello que podíamos llamar ´la presencia de una ausencia´ a una ´ausencia en presencia´, ya que ambos están absolutamente desconectados entre sí aunque envueltos en un ´clima´ de ascesis total que dispara una especie de ´locura de las interpretaciones´: esperando turno en consulta médica…?, esperando la mirada animadora de los interpretadores (nosotros)…?, o simplemente la ´espera´ como figura retórica, como un hecho absoluto, con peso específicamente propio…?. Tal la amplitud de banda que esta producción en particular.

daniel romano
daniel romano, esperando turno. 2007.-

Esta serie de retratos de Daniel Romano nos presentan a la ´ausencia´ como un valor de contigüidad (se está solo frente a otro o solo junto a otro: en pleno siglo XXI, y profundamente aislados por una sociedad hiperconectada). Pero esta misma tipificación es la que los coloca en un giro envolvente que los realza hasta su propio estrabismo, hasta su impropio punto de indefinición. De allí el perfume intensamente narrativo que despiden, tras esa atmósfera inquietante…

> francisco roldán

http://facebook.com/elplacerdeltexto

@placerdeltexto

Notas y comentarios
1 – El texto al que aludimos es El fin de la modernidad. Giani Vattimo. Ed. Gedisa, Barcelona 1986.-
2 – Este pasaje del Libro de los veinticuatro filósofos (Liber viginti quattuor philosophorum. datado en el siglo XXII y de
autor anónimo) es contextualizado por Jorge Luis Borges en un relato memorable titulado La esfera de pascal. Dicho relato forma parte de Otras inquisiciones. Otras inquisiciones. Ed. Emecé, Buenos Aires 2005.-
3 – Pasaje extraído de Qué es el acto de creación…?. Giles Deleuze. Conferencia dada en 1987 (traducción de Bettina
Prezioso, 2003).-
4 – Fragmentos de un discurso amoroso. Roland Barthes. Ed. Siglo veintiuno, México 1993.-
5 – Puntualmente nos referimos a Mis padres de David Hockney (1977), Lobby de hotel, de Edward Hopper (1943) y American Gothic de Grant Wood (1930), quienes de alguna u otra forma ideologizan, tomando posición sobre cuestiones tales como la rutina, la monotonía y el rigor laico en tanto forma de vaciar figuras netamente relacionales.-

www.danielromano.com.ar

febrero 26, 2011 § 5 comentarios

Nueva web!

http://www.danielromano.com.ar/

comparto con todos mi nueva página web que iré actualizando de manera más ágil por ser completamente editable. Chocho.

RAMONA, una mirada.

enero 19, 2011 § Dejar un comentario

Monica Herrera escribió un texto muy hermoso para la Revista de Artes Visuales RAMONA (www.ramona.org.ar) sobre mi último trabajo MASK del cual presenté algunas obras en OHPEN, espacio de arte.

Pueden leerlo en http://www.ramona.org.ar/node/35434

Aquí lo transcribo:

Autor de la reseña Lic. Mónica Herrera
Muestra Códigos
Espacio Ohpen Galería de Arte
Artista(s) Daniel Romano | entre otros | Micaela Escudero
Técnica(s) Otras
Inauguración 09-12-2010 19:00
Cierre 15-02-2011 19:00

En la última obra de Daniel Romano hay, a mi entender dos focos de atención, o mejor dicho, dos direcciones que prestar atención.

Vamos por la primera, la evidente a todos (y no lo digo peyorativamente sino porque el montaje de la obra así se muestra) la máscara propiamente dicha: Aquí la dirección está puesta del espectador hacia la obra. Lo que el artista invita ver. Una máscara, objeto de risa por definición etimológica (sobre esto volveré luego), máscara como objeto icónico; lo que cubre; lo que protege.

La segunda dirección, es la contraria aquella: de la obra / el artista [camuflado] hacia el espectador. La razón de ser de la máscara. El acto de escrutar al espectador como espectador en una fracción mínima de segundos. Cámara de video oculta que registra claro está, la cara social de la muestra, no sólo el rostro de quienes observan su máscara de modo aislado.
Pienso en el panóptico de Bentham (y Foucault, desde luego), la vigilancia, el control, big brother, abuso de la observación, sumado el registro que permite rever ad infinitum la misma imagen, el mismo evento.

En cuanto al nombre de la muestra(Códigos)pienso en sus convenciones en tanto la particularidad del código como tal y llego a los distintos debates semiológicos ya conocidos,pero sobre todo al de Gilo Dorfles(1)con su previsibilidad semántica (“causalidad”, “previsión” desde la relación antes/después, presente/futuro/ y causa/efecto de un signo determinado); y los deslizamientos semánticos (cuya “moda estética”, propia del mundo del arte, “propone” nuevos signifies a la versión original).
Aquí retomo lo que dejé pendiente: la polisemia de un concepto como “máscara”, que en el caso de la de Daniel, no representa ninguna en particular más que su valor icónico como tal, pasando, por lejos, del objeto de risa original a cámara de vigilancia estetizada, y desde allí, despierta mi intriga no tanto por lo que se ve sino por lo que no se ve.
Más allá del ocultamiento del artificio de vigilancia, la conciencia del control como modificador de conductas. Dicho de otro modo,el (des)conocimiento del espectador de estar siendo observado permanentemente y el posible análisis conductual en un espacio de exhibición, donde lo verdaderamente expuesto, es el espectador mismo puesto en “acto”…


(1)Gilo Dorfles. Del significado a las opciones. Lumen. Barcelona. 1º edición 1975.Pg 45 ss.

MONICA HERRERA Tucumán (1971) Lic. en Artes Plásticas (UNT).
Artista,investigadora, curadora y crítica de arte.
Miembro del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Facultad de Artes (UNT) desde Abril de 2007.
Beneficiada con una beca CIUNT para doctorado, y por Paralelo 26, una beca nacional para proyectos grupales del Fondo Nacional de las Artes (FNA)
Actualmente se encuentra realizando sus estudios en la carrera de Doctorado en Humanidades con especialidad en Artes plásticas de la Facultad de Filosofía y Letras (UNT) y un Postítulo de Historia y cultura de Tucumán de la Universidad San Pablo-T (USP-T)
Integra el proyecto CIUNT “Arte Contemporáneo y Política Cultural de Tucumán. Mediaciones y Cruces entre Estado, Gestiones Independientes y Artistas”, dirigido por Arq. Marcos Figueroa.
Se desempeñó como adscripta docente. Área profesional en la cátedra Prácticas de taller III IV V del Taller C de la Facultad de Artes (UNT) de 2007 a 2010.
Fue Directora Ejecutiva para Tucumán en Plano azul.com. Portal de arte y cultura desde Marzo de 2008 hasta Septiembre de 2009.
Trabajó en el Ente Cultural de Tucumán por más de 3 años.
Publica numerosos artículos en distintos medios y expone a nivel nacional.
Sitio web

http://sites.google.com/site/doctohumanidades/alumnos-del-doctorado/monica-he

MASK, por Fabiana Barreda.

octubre 26, 2010 § Dejar un comentario


LA MIRADA Y LA MASCARA
Solo la fuerza de la mirada es el instante de revelación del espíritu del otro encarnado en un cuerpo material.

Las obras de Daniel Romano se inscriben en ese encuentro como revelación.
Sus piezas pictóricas abren el mapa del rostro como el retrato silencioso de una unión secreta al momento del encuentro con el otro.

Sus ojos nos observan quietos, serenos y vulnerables abriendo un mar emocional, profundo, develador y conmocionante.

Diferentes estados de conexión afectiva aparecen en las obras, sus pinturas permiten la quietud de la contemplación, es en ese territorio donde nos sumergimos en ojos azules hacia lo profundo del mar y recorremos caras que se desdoblan observándonos en estado de introspección.

En su serie de retratos multiplicados, la cita a Warhol se potencia desde una perspectiva barthesiana. Como en el texto de Roland Barthes “La cámara lúcida”, una querida foto familiar antigua es tomada como un caleideidoscopio de recuerdos, actualizando ese otro del pasado en múltiples formas coloreadas en el presente.

Aquí la mirada es memoria afectiva, esa imagen especial marcada por el “punctum” del deseo, es recuperada alegre y seductoramente por la belleza plástica.

El otro estado de la mirada aparece en su serie de mascaras plateadas y doradas. Allí rostro y máscara se fusionan, y como en las antiguas culturas, lo sagrado emerge transmutando el estado interior, de forma ya inmaterial, ya que la luz es rostro y la mirada abismo celestial.

Fabiana Barreda
Artista de Arte Contemporáneo

http://www.fabianabarreda.com

Este texto escrito por Fabiana Barreda presenta MASK, buscando del otro lado, en la Galería del Boulevard Saenz Peña. Gracias Fabiana por estas palabras que me acompañarán siempre. D.

Mask, un texto, un regalo de @carla_york #ARTE

octubre 19, 2010 § 4 comentarios

@carla_york es mi amiga 1.0 y 2.0. Me regaló este texto para MASK, buscando del otro lado. Doble mérito porque sé que es una persona ocupada por su trabajo, por el amor, por la familia. Se hizo un tiempo para pensar en mí. Un amorcete.

Esto es lo que escribió con algunas obras de MASK a la vista:

Toda manifestación artística es expresión de lo más intimo del artista, un regalo de parte de su esencia primera.

Los símbolos que utiliza son máscaras de su conciencia, y también de aquello que no quiso decir; esto es, su inconsciente. La conciente muestra y oculta a voluntad; la inconciente no controla lo que tapa y lo que emerge a pesar de si.

Acercándome a la obra (pensándola como expresión proyectiva) de Daniel Romano, me dispongo a ver sus máscaras. Daniel así nombró a la muestra.

Surge mi primer pregunta: son máscaras? No todas parecen serlo.

Muchas son rostros, llanos, simples, pero que no sean máscaras per se, no quitan el ocultamiento detrás de cada unos de esos rostros. Todas son máscaras de otra cosa.

Qué enmascaran? Qué ocultan y qué muestran?

Recorro con la mirada, con mi ojo estético, con mi mirada psicoanalítica.

Pienso: forma circular, rostro, mujeres, hombres… Mujeres, hombres? Cada rostro me trae dudas. Hay género indefinido. Lo que parece una mujer, por momentos, en ciertos rasgos, es una mujer? Un hombre, tiene pestañas femeninas, demasiadas curvadas.

El mejor disfraz es el más evidente.

Un hombre que oculta que es mujer? Una mujer aparente que es un hombre?

No quiero ser tan superficial en mi análisis. Y planteo una nueva pregunta, haciendo un giro, recurro a las teorías que recorren mi cerebro, y que ya son parte de mi propia mirada al mundo:

O no estamos en realidad en la expresión de lo femenino y lo masculino en toda subjetividad?

Me inclino por esta última idea, ya que no hay hombre sin femenino integrado, y si no lo tuviera, sería macabro.

Tampoco mujer sin una masculinidad que pone en juego en su cotidianeidad.

Femenino definido como la sustancia pasiva, lo espiritual, lo sumiso, lo tierno, que no debe confundirse con el ser mujer biológico. Masculino como lo activo, la fuerza, lo concreto, lo terrenal.

Sigo pensando y recuerdo que un artista solo puede ser sujeto de su tiempo, solo puede expresar en tanto el mismo es producto de una sociedad y tiempos determinados. Dice Jung que el artista ha sido en todos los tiempos el instrumento y portavoz del espíritu de su época, y no sólo su psicología personal.

Dice Jean Bazaine en Notas sobre la pintura contemporánea: “Nadie pinta como quiere. Todo lo que puede hacer un pintor es querer con toda su fuerza la pintura de que es capaz su tiempo”

Afirma Kandinsky en su ensayo Acerca de lo espiritual 1911: “Cada época recibe su propia medida de libertad artística, y aun el genio más creador no puede saltar los límites de la libertad”

Resumiendo: En el fondo nadie oculta lo que quiere. Solo lo que puede.

El discurso posmoderno pone el acento en la dualidad de la percepción-representación de los géneros, la existencia de múltiples identidades del yo del sujeto moderno, rompiendo las fronteras entre ellos y concibiendo la no división entre lo masculino y lo femenino.

Ejemplo de esto es la irrupción del Cyborg, la desaparición no solo del límite entre hombre y máquina, sino también la imprecisión de dichos límites en torno a la vieja dicotomía femenino-masculino.

No resulta extraño entonces pensar que Romano artista pone en sus bellas máscaras no solo un interjuego de lo femenino/masculino subjetivo, sino a este sujeto posmoderno que ya no tiene inscripciones en su cuerpo que lo identifican y esclavizan como un no femenino o un no masculino.

Lo que la máscara esconde, es al hombre y la mujer posmodernos. Un nuevo rostro.

Una máscara que grita su nueva verdad. Un artista que enmascara?

Quizás lo que la máscara esconde y muestra a la vez, es a el de sí mismo.

Gracias Carla. ;)

Mask, otro texto, otra visión, por @gabyglazer #ARTE

octubre 19, 2010 § 1 comentario

Este es un hermoso texto que @gabyglazer escribió para los visitantes a mi muestra MASK, buscando del otro lado, en la Galería del Boulevard Saenz Peña, en Tigre, el 29 de octubre de 2011, a las 19 hs:

Mirá. Mirá bien. ¿Qué ves? Seguí mirando, atravesame. Ahí estoy, una vez más, mirá detrás de mis intentos. Diluí las máscaras con tu mirada. Que ves esta vez?
Son capas y capas de un ser, queriendo ser vos, queriendo ser él, queriendo ser otro.
Queriendo ser.

Mask, un texto de @gabyglazer #ARTE

octubre 19, 2010 § Dejar un comentario

Charlando con Gaby Glazer, mi amiguita menor en Twitter, entre miles de barrabasadas que la misma emite dada su juventud adolescente, quedamos en que escribiría un texto a partir de algunas obras que yo le enviaría por mail. Quiero destacar que Gaby y yo nunca hemos estado en presencia del otro. La virtualidad ha sido nuestro espacio. Ella me envió el siguiente texto que yo guardé para darle luz unos días antes de mi muestra MASK, buscando del otro lado:

¿Se pueden contar 6 puntos con 10 líneas? Podría, infinitamente, contar una línea con dos puntos. Dos puntos que no sean el mismo, por ejemplo: vos y yo. Si agregásemos un tercero, lograríamos reafirmar la línea, o engendraríamos una punta, y con ella: El triángulo. No sería difícil. Pero explicar puntos partiendo de líneas, es más complicado. Será porque la humanidad, como conjunto y como elemento, tiende más al ciclo que a la linealidad. Quizá debiera dividirme en dos, que cada una de mis yo cuente 3 de los puntos, el problema es que 3 puntos siempre significan misterio, y si contamos el misterio…Entonces, pruebo dividiéndome en 3. Mis dos ojos, dos puntos para cada uno, derecho: izquierdo: Faltan dos. acudo a tu mirada: que siempre es mi tercer ojo. Armamos un menage a trois de dos-puntos, que queda inmoralmente redundante ::: No queda más que ser valiente, dividirme por mi. Queda una. Quedo Yo. Tu. Él. Nosotros. Vosotros. Ellos. 6 personas para mostrarlas a todas. 6 los puntos. . . . . .

Gracias Gaby.

Una nota sobre mi trabajo

abril 9, 2010 § 10 comentarios


Sobre retratos de distintas épocas, gente común que me acompaña.
Gracias Inés Viturro por tu nota en Vanidades abril 2010.

Critica de Arte – Julio Sanchez

marzo 17, 2010 § 30 comentarios

Redonda y 56 años que parecen menos, asegura que la oportunidad Mary Kay es bárbara porque antes de esto, ella se pasaba el día encerrada en un taller de costura, doce mujeres con ruido de máquinas de coser, el cutis seco y las manos torturadas.
L.G.

A la edad de cuarenta y dos años y siete meses, vino del cielo abierto una luz ígnea que se derramó como una llama en todo mi cerebro, en todo mi corazón y en todo mi pecho. No ardía, sólo era caliente, del mismo modo en que calienta el sol todo aquello sobre lo que pone sus rayos.
H. von B.

Qué intriga, qué placer y qué desconcierto produce la vida de los seres humanos. Qué misteriosa caja de Pandora es el citadino hombre que transita por la calle un día de calor, y qué portentos habrá escrito Alcuino en su perdida Vida de Carlomagno, de aquel gigante de 1,93 que logró unificar Europa hacia el año 800. La biografía es un género literario que sigue apasionando a sus lectores, no importa si es una vendedora de productos de belleza entrevistada por la periodista Leila Guerriero (en su libro Frutos Extraños, 2009), o la autobiografía de la mística alemana Hildegard von Bingen (en su obra Scivia, siglo XII). No importa si nos cuentan un día de trabajo o una experiencia de unión con Dios, todo lo que le pasa al otro nos sucede, nos sucedió o nos puede suceder a todos nosotros. En pintura el género equivalente es el retrato y todas sus variaciones: colectivo, de aparato, el autorretrato, el desnudo, etcétera.
Daniel Romano tiene un interés intenso en el ser humano y por eso lo pinta una y otra vez. En cada una de sus obras hay hombres y mujeres, niños, adultos y ancianos. Seguramente cada cuadro partió de un ser individual, concreto, tangible y visible; luego el artista tamizó las señas particulares dentro de sus propias vivencias, desterró los detalles fotográficos, y se deleitó con el movimiento sutil del pincel, el empaste discreto del acrílico y la modulación intensa del color.
¿Qué tienen en común los personajes de Daniel Romano? El artista prefiere la fórmula de figura y fondo, pero sin cargar demasiado sobre uno o sobre otro. Todo es discreto. A veces el telón que ampara a sus actores es neutro, apenas se insinúan líneas que refieren a un zócalo, a una silla o a un damero. No le interesa la precisión sino la impresión. Casi todos, por no decir todos, miran directamente al espectador. En los retratos barrocos los personajes estaban absortos en el drama y de repente, casi oculto, había uno que se salía de escena y nos interpelaba con su mirada. Nada de eso sucede en las pinturas de Daniel, la interpelación es total, hay un único protagonista que nos mira todo el tiempo, sin piedad, sin distracción. Si alguno de ellos cobrara vida, cual personaje de Pirandello en busca de autor, seguramente estrecharía nuestra mano mirando a los ojos, franco, directo. Muchos están parados, otros están sentados, nadie está implicado en una acción específica. La ropa es cotidiana, poco glamour pero nada de negligencia hogareña. Qué hacen ellos, es la gran pregunta. Parecen posar, parados, de frente, con la única misión de ser retratados. La acción (o la casi no-acción, como el wu-wei de los chinos) implica dos personas, el que pinta y el que es pintado. Una vez salido del taller, el cuadro carece de pintor y requiere un espectador, un interlocutor que pueda devolverle la mirada a la mujer de saquito violeta, al hombre de pantalón verde o incluso al grupito con lentes 3D. Quizá la pasión por la biografía o por el retrato pase por aquí, por la profunda necesidad del ser humano de comunicarse con otros, por una ausencia que necesita ser completada. En cada una de estas pinturas, hay hombres y mujeres, niños y ancianos sobre los cuales se pueden tejer mil historias, pero Daniel ha detectado en todos ellos (en todos nosotros) esa necesidad de completar la ausencia.

Julio Sánchez
Licenciado en Historia del Arte U.B.A. y
Master en Gestión Cultural

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando la categoría Critic en Daniel Romano.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 51.098 seguidores